Mariah disfrutaba bajar a la playa y acomodarse durante horas en su silla de hamaca, sobre todo en el verano con sus días cálidos, aunque también en invierno abrigada hasta las orejas, sintiendo la brisa helada que le congelaba la nariz y la barbilla. Otras veces daba largas caminatas hundiendo los pies descalzos en la arena y de cuando en cuando dejando que el mar siempre frío le tocara la piel. Muy en el fondo sabía que los días eran cada día más largos y la soledad poco a poco inundaba su vida.
Había publicado ya dos libros y estaba deseando empezar ahora algo diferente, pero la inspiración no llegaba. Se sentó lentamente frente al escritorio. Estaba exhausta y apenas empezaba el día.
Quiso repasar todo lo sucedido, pero sus pensamientos saltaban de un lado a otro tratando de recopilar desordenadamente toda la información.
Como odiaba eso de si misma!, nunca podía establecer la secuencia correcta de esas escenas, sentía que le faltaban elementos que conectaran por completo la historia. Por qué no podía simplemente hilvanar los hechos reales tan magistralmente como en sus libros?
seguirá…
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