Regresó al teclado, lo tocó con sus dedos larguiruchos y suaves como acariciándolo y casi automáticamente empezó a presionar aquí y allá. Por momentos contenía el aliento, como si el respirar pudiera interrumpir la secuencia de sus pensamientos.
«Hacía mucho tiempo que no se veían a los ojos, que no se tocaban; el beso del hola y el adiós era tan fugaz, tan superficial y tenue que apenas si rozaban sus labios. Una noche él la sorprendió tomándola por los hombros con ambas manos, la besó en la nuca y por instantes percibió su aliento tibio acariciando su piel. Se quedó paralizada. La inquietud por su cercanía era tan fuerte que le costaba respirar, pensó que la abrazaría, que la apresaría con sus fuertes brazos y la besaría hasta dejarla sin aliento como tantas veces lo había hecho en el pasado; pero no, solo la apartó a un lado suavemente para tomar un cubo de queso que cortaba para la cena. La sensación de pérdida se acentuaba cada día, un divorcio moderno diría ella; y sin embargo ahí estaba, sumida en un marasmo emocional que se acentuaba día tras día»…
No, no quería escribir nada que pareciera su biografía, no quería un protagonista como Luca, lleno de pasión y deseo, de misterio y ausencia, de amistad y antagonismo. Borró todo el párrafo que había escrito y se recostó de lleno en el sillón de al lado. Cerró los ojos y se quedó profundamente dormida.
Fin del Capítulo 1
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